Últimos versos de Octavio Paz

Árbol de sangre, el hombre siente, piensa, florece
y da frutos insólitos: palabras.
Se enlazan lo sentido y lo pensado,
tocamos las ideas: son cuerpos y son números.

Y mientras digo lo que digo
caen vertiginosos, sin descanso,
el tiempo y el espacio. Caen en ellos mismos.
El hombre y la galaxia regresan al silencio.
¿Importa? Sí -pero no importa:
sabemos ya que es música el silencio
y somos un acorde del concierto.

Octavio Paz (1914-1998)
Fechados el 20 de abril de 1996, estos son los últimos versos
del poeta, estrofas finales del tríptico Respuesta y reconciliación.

Los talleres literarios

En lo que respecta a los talleres literarios, yo los llamo “clubes de corazones rotos”. Más que nada son un puñado de malos escritores que se reúnen. De entre ellos, se erige un líder, auto-elegido casi siempre. Leen sus cosas entre ellos y por lo general se sobrevaloran entre sí. Es más destructivo que provechoso.

Charles Bukowski (1920-1994)

El pasado no es la historia

Those who cannot remember the past are condemned to repeat it.

George Santayana
The Life of Reason, 1905

“Todos aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo” es una famosa frase del filósofo George Santayana, quizás la que más a menudo se atribuye erróneamente a políticos y líderes militares, como Napoleón Bonaparte o Winston Churchill o, incluso, a Cicerón. A menudo se cita mal, cambiando la palabra “pasado” por “historia” o cambiando por “olvidan” la frase “no recuerdan”. Pero la cita original habla de la importancia de hacer historia, y refleja también la necesidad de que para ello se empieza con la voluntad de recordar el pasado. El pasado no es la historia. La historia es sólo una manera de hacer accesible el pasado, y de mantenerlo presente para dar significado a nuestro efímero paso por la tierra.

Lo que admiro en un escritor

¿Lo que más admiro en un escritor? Que maneje fuerzas que lo arrebaten, que parezcan que van a destruirlo. Que se apodere de ese reto y disuelva la resistencia. Que destruya el lenguaje y que cree el lenguaje. Que durante el día no tenga pasado y por la noche sea milenario. Que le guste la granada, que nunca ha probado y que le guste la guayaba que prueba todos los días. Que se acerque a las cosas por apetito y que se aleje por repugnancia.

José Lezama Lima (1910-1976)