El duendecillo de las erratas

Una carta del poeta Rolando Elías (1940-1997) al director de la revista Tendencias, en la cual solicita se corrijan las erratas de dos sonetos publicados en enero de 1997.

Sr. Director:

La anécdota fue contada por Hugo Lindo. Cierto poeta quedó a punto de infarto cuando en un periódico apareció uno de sus versos con la palabra “atrás” en vez de “atroz”. Y que al mismo poeta, en el colmo de la contrariedad, se le publicó “ternera” donde él había puesto “ternura”. En el primer caso, el colega había escrito: “tengo un dolor atroz que me devora”. Y, en el segundo, “Elogio de la ternura”.

En Tendencias 57, se publican tres sonetos de este autor bajo el título “Costumbre de la espera”. El duendecillo de la errata aparece en el verso tres, del soneto III y dice: “que ya no se consuma el sol ardiente”, donde yo debí haber escrito: “que ya no se consuma en sol ardiente”. El mismo duende incorregible se sale con las suyas y dice, en el verso seis del Soneto II: “en que el poeta se desnuda o se viste”. No guardé copias de estos poemas, pero me atrevo a sostener que no debí haber escrito “se viste”, a menos que estuviera medio lelo por causa de la inspiración.

Si el error es de mi original, admito pecado y ruego al lector entendido me sepa absolver, cuanto antes mejor. Si no lo es, gracias doy al cielo porque la errata no fuera tan comprometedora como la de aquel poeta que se deshacía en elogios de una ternera y sentía dolores en salva sea la parte.

Cordialmente,

Rolando Elías

Tendencias, # 58, febrero de 1997, San Salvador.

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