A la memoria del dudoso papel histórico de Marcos Rodríguez

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Por Jorge Ávalos

El día de ayer declaré en Twitter lo siguiente: “Fui director internacional del Sistema Radio Venceremos durante la guerra”. Esto no es verdad. Tampoco es una mentira. Es una técnica muy común en el periodismo actuar un papel para generar una reacción que nos revele lo que nuestros entrevistados piensan de verdad. Actuar no es mentir: en estos contextos significa confrontar al entrevistado o al sujeto de investigación con un espejo en el que se pueda ver a sí mismo con mayor claridad. Esta técnica fue inventada por investigadores policiales hace más de un siglo, tanto así que en la década de 1880 ya formaba parte del repertorio técnico del famoso detective de ficción Sherlock Holmes. En la actualidad, los fiscales salvadoreños reciben clases sobre cómo hacerlo. Por ejemplo, si a un alcohólico sospechoso de homicidio vehicular se le pregunta si es alcohólico, se mostrará defensivo y con toda seguridad lo negará. Si en cambio el investigador asume como una verdad la realidad del alcoholismo del sospechoso y muestra con su tono de voz la empatía de un terapeuta preguntando “¿Desde cuándo eres alcohólico?”, la persona creerá que ya ha sido descubierto y contestará con sinceridad.

La primera fase de esa técnica consiste en averiguar cuál es el paradigma del entrevistado, su visión de mundo por decirlo en un lenguaje simple. Marcos Rodríguez, el ex subsecretario de Transparencia de la Presidencia de la República, suele responder compulsivamente ante cualquier cuestionamiento que se le haga a Transparencia Activa, el medio de propaganda gubernamental que él creó para el poder ejecutivo. Ante esa manía defensiva se me ocurrió que la mejor manera de extraer su paradigma era confrontándolo con un personaje que había sido un experto en propaganda para el FMLN durante la guerra. Para jugar limpio me aseguré que la exposición del perfil de mi personaje, la declaración en sí, fuese transparente, es decir, que hiciera evidente su falsedad a todas luces. Esto es lo que escribí ayer en mi cuenta de Twitter: “Fui director internacional del Sistema Radio Venceremos durante la guerra”.

20130622 Avalos director SRV

¿Por qué mi declaración tenía que ser obviamente falsa? Porque esto lo dije en un contexto muy específico: se debatían, principalmente, las diferencias entre propaganda y periodismo y aquellas diferencias que existen entre medios oficiales de comunicación y medios independientes. Pero lo que estaba en el origen de este debate era un cuestionamiento directo a Transparencia Activa: ¿es periodismo lo que hace? Yo creo que la clave de todo esto se encuentra en estas dos simples preguntas: ¿Conoce el lector la diferencia entre lo que hace Transparencia Activa y lo que hacen los medios de prensa? ¿Puede el lector discernir la “verdad” de lo que publica Transparencia Activa o la “verdad” de lo que publican otros medios de prensa? Para que un lector pueda hacer estas dos cosas necesita ser un buen lector, un lector inteligente, un lector preparado para conocer la diferencia entre una declaración verdadera y una falsa. Si hay una persona que debería tener esta capacidad de discernimiento entre la verdad y la falsedad de una declaración es Rodríguez, pues ¿para qué se creó la ley de transparencia sino para que el ciudadano tenga los recursos para poder discernir la verdad sobre lo que ocurre con la función pública?

Tenemos que partir del supuesto de que Rodríguez, como hombre de izquierda y por su papel en el área de transparencia con el Gobierno,  tenía a su disposición, en su mente, todos los recursos para haber detectado que mi declaración tenía que ser falsa. Otros participantes del debate se dieron cuenta y lo consideraron una “puntada”.

20130622 Ana Canizales buena puntada

Creí que también Rodríguez vería a través de mi declaración, pero si no lo hacía, pensé, entonces me dará su paradigma. Pese a ser una prueba tan fácil exponer esa falsedad, como lo demostraré más adelante, Rodríguez no la pasó. En cambio, creyó que esto le daba una oportunidad para ponerme en mi lugar desde su visión de mundo: en esta discusión hay dos bandos, sugirió Rodríguez, y yo, o pertenezco a uno o pertenezco al otro; si yo estuve en Radio Venceremos, supone él, entonces, trabajar ahora para El Diario de Hoy es una traición, porque significaría haber cambiado de bandos.

20130622 MRodriguez bandos amigo

Rodríguez cree, además, que la afiliación a su propia ideología supondría que los periodistas harían un mejor periodismo.

20130622 MRodriguez definiciones de izquierda

Este paradigma de Rodríguez es una fantasía.

El Fmln podría ser el partido en poder, pero su paso temporal por el ejecutivo no lo hace propietario del Gobierno, por lo tanto, el Gobierno no es el bando del Fmln. La práctica periodística de El Diario de Hoy y el actuar del Gobierno no se constituyen en bandos, como si el debate democrático fuese una guerra. El Gobierno tiene un ejército, tiene armas, tanques y aviones, tiene fiscales con acceso a la intervención de teléfonos, tiene un presupuesto y recursos que serían arrolladores ante cualquier enemigo civil, tiene miles de abogados asalariados y puede, si quiere, contratar a otros cientos para que se dediquen exclusivamente a atacar a El Diario de Hoy a través de las cortes si así lo quiere. ¿Qué es El Diario de Hoy ante todo ese poder? Antes que nada, no es un “bando”.

20130622 MRodriguez bandos

Rodríguez cree que si asocia a El Diario de Hoy con Arena, entonces el periódico sería parte del “bando” de Arena, pero, ¿desde cuándo es un partido político un “bando” ante el Gobierno? “Oposición” es también un término democrático y la oposición a las medidas de un gobierno en particular no viene sólo de los partidos, la mayoría de las veces proviene de la sociedad civil, de sectores sociales organizados: estudiantes, médicos, mujeres, transportistas, sindicalistas, payasos, abogados, empleados públicos, exguerrilleros, exsoldados, migrantes a los Estados Unidos y organizaciones no gubernamentales.

A veces la oposición podría venir de un individuo, como sucedió con el fundador de la Asociación Atlacatl que demandó al Gobierno ante una corte internacional porque no prestaba atención médica a las personas afectadas con el VIH o el SIDA. David contra Goliat.

A veces la oposición a la Presidencia proviene de otros poderes del Estado o de ramas específicas del poder ejecutivo: la Corte Suprema de Justicia, la Asamblea Legislativa, la Fiscalía General de la República, la Procuraduría de los Derechos Humanos. En consecuencia, la oposición al Gobierno es parte de la esencia de la democracia. Tomemos como ejemplo a la Asamblea Legislativa. Esta no le pertenece al partido mayoritario. Ante un debate de nación y ante cualquier disputa o discusión democrática tampoco hay bandos, porque bajo ninguna circunstancia una ideología constituye una prescripción sobre cómo responder a los problemas concretos que afronta el país. (Este concepto, por cierto, lo aprendí de Roque Dalton: es una idea que está claramente delineada en su libro Un libro rojo para Lenin y que, a su manera, es un manifiesto en contra del dogmatismo.) Esto significa que los partidos mismos necesitan debatir en su seno antes de llegar a una conclusión sobre cómo resolver un problema de la manera más eficiente y al menor costo social y económico para la nación. De esta materia se construye la democracia, y con esta dinámica democrática se construye a la nación.

Cuando un periodista reconoce la dinámica social entre los hechos y las maneras en que estos se perciben para construir una visión de la realidad, estará capacitado para poder distinguir la verdad. Como escribí ayer, «para un verdadero periodista no hay bandos para su trabajo. La verdad no tiene bandos.»

20130622 Avalos no hay bandos

Me alegro que Rodríguez, que dirige la formulación de la oferta electoral del Fmln, “Diálogo de País”, nos haya revelado tan ingenuamente cuál es su visión de la democracia, y no sólo en las respuestas a mis contados tuits sino a lo largo de todo el debate de ayer. Pero no deja de sorprenderme y preocuparme que así como no conoce la diferencia entre lo que hace Transparencia Activa y cómo se hace periodismo, tampoco haya podido señalar que yo sólo estaba actuando y que mi declaración haya sido una ficción. Era muy fácil discernir esto. Permítanme que lo demuestre.

Fui director / internacional / del Sistema Radio Venceremos / durante la guerra

Cualquier profesional de las comunicaciones sabe cómo separar las unidades de una declaración: “Fui / director / internacional / del Sistema Radio Venceremos / durante la guerra”. Un profesional de las comunicaciones no necesita siquiera hacer un análisis profundo de esta declaración: con su conocimiento la vería intuitivamente, con transparencia, y reconocería de inmediato su falsedad. Para beneficio de los que no son comunicadores profesionales hago una exposición a continuación.

Fui

Cuando la guerra comenzó yo tenía 15 años de edad, y como soy conocido como escritor creativo es muy fácil constatar, a través de varios medios, cuál es mi edad, quién soy yo y cuál es mi trayectoria. Como sabemos, y es una historia muy conocida, Radio Venceremos fue conformada por un equipo de personas que ya tenían una experiencia probada en comunicaciones desde antes de la guerra. Por lo tanto, habría sido muy poco probable que un adolescente se hubiese convertido en director del Sistema Radio Venceremos durante la guerra. Hay varios libros que cuentan esta historia. Sobre uno de esos libros, el pasado 22 de marzo Rodríguez le comunicó al mundo a través de Twitter que había llegado a la presentación de Tiempos de Audacia: los Mass Media de una Guerrilla, un estudio testimonial e histórico sobre el Sistema Radio Venceremos.

20130322 Marcos Rodriguez SRV

Estoy seguro que Rodríguez no es una persona tan banal como para difundir por las redes sociales que había ido a la presentación de este libro sin tener un interés real en el tema, y es razonable suponer que ese interés lo llevó también a leer ese libro y a conocer más acerca de la contribución del sistema de comunicaciones del FMLN a la historia del país, tal y como lo hicieron tantos comunicadores profesionales.

20130328 El chiri sobre SRV

Yo lo leí, con admiración y pasión, y de un tirón, después de la presentación del libro. Lo recomendé varias veces.

20130611 Jorge Avalos SRV

del Sistema Radio Venceremos

El Sistema Radio Venceremos fue parte de una estructura guerrillera, como lo saben todos los que tienen un mínimo de conocimiento sobre la guerra en El Salvador y sobre el FMLN en particular. Esta es la razón obvia por la cual Radio Venceremos fue un objetivo militar legítimo del ejército salvadoreño. Persiguiendo a Radio Venceremos fue asesinado el alto mando militar, incluyendo al coronel Domingo Monterrosa, en 1983. Nadie ha reclamado que esta masacre, realizada con una bomba a control remoto, haya sido un acto terrorista o una violación a los derechos humanos. El evento es recordado en la historia como una batalla en la que el mando militar salvadoreño falleció en combate. Todo esto ya es parte, incluso, de la cultura popular salvadoreña.

director

Ahora bien, ¿si el Sistema Radio Venceremos era la estructura de comunicaciones y propaganda de una fuerza guerrillera y revolucionaria, por qué cree alguien que podía tener burócratas? ¿Cómo se explicaría la presencia de un ejecutivo, un “director”, en una estructura guerrillera? Quizás porque los burócratas de comunicaciones del partido de izquierda actual sueñan con esos tiempos y se imaginan a sí mismos como si cumpliesen hoy en día aquellos papeles ahora considerados heroicos por la historia.

internacional

Durante la guerra, las estructuras del FMLN no tenían directores también por razones ideológicas: tenían colectivos, y los líderes de esos colectivos no eran jerarcas burócratas sino garantes del colectivo, y aunque no habían nombres oficiales de estos cargos, los más altos que se manejaban interna o públicamente eran los de “responsables” o de “coordinadores”. Lo principales mandos estaban centralizados porque, a fin de cuentas, eran grupos pequeños. No había un mando internacional del Sistema Radio Venceremos, a menos que se hable de la comandancia del Ejército Revolucionario del Pueblo, pero sí había coordinadores de esos esfuerzos. Hasta donde yo sé, el responsable internacional del Sistema Radio Venceremos durante la guerra fue Paolo Lüers; esta es la razón por la que algunos historiadores lo llaman “director” del Sistema Radio Venceremos

20121108 Cañas Dinarte sobre Paolo

Pero la personas de izquierda no se confunden, saben que en la guerra había colectivos de trabajo en lugar de jerarquías burocráticas.

durante la guerra

Y para aclarar aún más las cosas. Yo sí participé en movimientos populares y en las estructuras de guerra del FMLN. Me incorporé a los 12 años de edad. Mi nombre de guerra fue “Tony”, dedicado a la memoria de un tío mío desaparecido. A los 15 años de edad fui capturado y torturado; nunca hablo de esto y no conozco a nadie de esa época que haga alardes de estas cosas; que nadie se atreva a decir que aquello fue heroico, todavía me da vergüenza haber sido capturado. Al final de la guerra, cuando llegó la hora final de la negociación de paz, yo estaba en Nueva York. Fui yo el que fue a recoger al aeropuerto a Shafick Handal, a Ana Guadalupe Martinez y a Salvador Samayoa para llevarlos a un hotel en las afueras de las Nacionales Unidas aquel diciembre de 1991. Y cuando la última sesión de negociación llevó al acuerdo final de paz, el 31 de diciembre de 1991, yo estaba allí, a las puertas de aquél cuarto, esperando la salida de los negociadores. Mi labor final de esa época fue documentar el cumplimiento de los acuerdos de paz para la Comisión de la Verdad en El Salvador entre 1992 y 1993.

Así que si Marcos Rodríguez quiere saber cuál es mi “bando”, el “bando” al que he pertenecido toda mi vida, la respuesta es muy simple: yo siempre luché por la paz, por la justicia, por la libertad y por todos esos derechos fundamentales que todavía defiendo, día a día, con mi talento y mis recursos personales. Nunca jamás le he faltado a mis principios. Jamás. El FMLN, que reunió durante la guerra a cinco organizaciones políticas y a una mayor diversidad de ideologías en su seno, no debe ser confundido con el Fmln, un simple partido político. Un movimiento revolucionario no puede ser confundido con un grupo de poder político y empresarial que ya pertenece al status quo, y cuyo principal interés es mantener ese status quo aun cuando se defina a sí mismo como un partido de izquierda, algo que los combatientes de la guerra, se lo aseguro, no dudan en cuestionar.

Dentro de las organizaciones del FMLN, y hablo del movimiento revolucionario no del partido político actual, hubo una gran diversidad de pensadores de todas las clases sociales, intelectuales académicos y estrategas analfabetos, artistas que pese a la guerra o con la guerra o al margen de la guerra continuaron creando, combatientes políticos o guerreros que ganaron batallas con las armas o con las comunicaciones. Y yo le puedo asegurar, señor Rodríguez, y lo puedo sustentar con pruebas, que la principal estrategia del Sistema Radio Venceremos fue atenerse a los hechos. Radio Venceremos era un medio de propaganda, y era un legítimo medio de propaganda, puesto que el principal objetivo de cada bando en una guerra no es matar ni destruir al enemigo, sino ganarse los corazones y las mentes de la población.

En contraste, no creo que sea legítimo que un medio de comunicaciones de la Presidencia de la República conciba como enemigos a los medios de prensa que no aceptan su propaganda. Tampoco es legítimo que la propaganda oficial se haga pasar por periodismo cuando en realidad se dedica a mentir y a tergiversar o cuando no recurre a ninguno de los criterios éticos del periodismo para construir sus mensajes propagandísticos. De hecho, no es legítimo que la Presidencia de la República tenga en su seno un medio de propaganda. No estamos en guerra. Transparencia Activa existe al margen de las leyes de El Salvador. Lo que nuestras leyes sí exigen es transparencia y acceso a la información pública. Nuestras leyes también crean un marco para la libertad de prensa, de pensamiento y del libre intercambio de ideas. En ningún lugar dicen nuestras leyes que el Gobierno se puede dedicar a atacar y a intentar aplastar con su poder de difusión a los medios de prensa que no aceptan la propaganda que la presidencia le impone a la nación. No hay ninguna ley primaria que impulse la creación de una entidad como Transparencia Activa, la cual utiliza recursos financieros, humanos y técnicos para servir los intereses de una argolla de poder político y cuyos objetivos, tal y como se muestran en la realidad de su producción, se oponen a los objetivos de nuestra ley de transparencia.

Tal vez si a Marcos Rodríguez le interesa, Paolo Lüers le puede contar de aquellos años heroicos del Sistema Radio Venceremos y de por qué no había glamour en todo aquello. Ser miembro de los colectivos de estas estructuras legítimas de propaganda requería de grandes sacrificios. En 12 años de guerra 430 personas miembros del Sistema Radio Venceremos fallecieron en combate. Gloria a todos ellos. Y pido aquí que la memoria del nombre de todos ellos, muchos de ellos amigos míos, no sea manchado por los comunicadores de la Presidencia que se hacen pasar por periodistas de izquierda cuando en realidad se dedican a mentir, a encubrir la verdad y a defender la corrupción de sus jefes.

Para hablar sin pena

Este texto apareció en mi columna Cromos, publicada en La Prensa Gráfica, el sábado 15 de noviembre de 2003. Hasta donde sé, fue la primera nota que habló sobre el primer proyecto de rescate sistemático de la lengua náhuat en El Salvador, un esfuerzo patrocinado por la Universidad Don Bosco y que contó con la participación del lingüista Alan King, un especialista en el rescate de lenguas en peligro de extinción.

Jorge Ávalos

La nuestra es una lengua mestiza. En uno de sus ensayos, El español que hablamos en El Salvador, Pedro Geoffroy Rivas demuestra que no sólo conservamos muchas palabras de origen náhuat, también recurrimos a ciertas estructuras semánticas que ponen en evidencia otro modo de pensar.

Cuando decimos que una niña «va de llorar y llorar», estamos diciendo que llora sin consuelo, pero con la modalidad plural del náhuat, que recurre a la repetición para formular la extensión temporal de un acto. Y la palabra castellana «pena», que significa dolor o castigo, la usamos para indicar vergüenza porque para el indígena que la asumió así después de la conquista no existía la distinción entre su pesar existencial y su vergüenza de ser —su mayor castigo.

Esto implica que el náhuat no ha desaparecido del todo: persiste en ciertas formas de entender la vida y no sólo en la nómina de nuestros frutos y vegetales, o en la toponimia de nuestra geografía nacional. Significa que el náhuat sobrevive en el estrato más profundo de nuestra cultura.

Es muy posible que el momento para separar el dolor de la vergüenza ha llegado. En enero de 2004, un proyecto piloto para enseñar náhuat en 8 escuelas, a 500 niños aproximadamente, dará inicio. Es el esfuerzo más ambicioso que se ha realizado en este sentido desde 1932, cuando las comunidades indígenas salvadoreñas parecieron abandonar la esperanza de conservar la riqueza y diversidad de sus tradiciones.

Mucho se ha perdido desde entonces, pero en lugares como Izalco, Nahuizalco y Santo Domingo de Guzmán no se perdió la esperanza, guardada como un secreto en unos cuantos hablantes del náhuat. Por esas cuantas personas que han mantenido viva una lengua que la mayoría creíamos muerta, es posible este proyecto.

Un lingüista, Alan King, contratado por la Universidad Don Bosco, ha preparado los primeros textos escolares de náhuat. Con voluntarios como Werner Hernández, que me ha convertido en un creyente, y la participación de los sectores público y civil, es posible, al fin, perder la pena que nos separa de una parte de nuestro ser.

 

Enlaces originales relacionados a esta columna:
1. Iniciativa para la recuperación del lenguaje Náhuat (en inglés).
2. Programa del lenguaje Náhuat.
3. Artículo sobre Náhuat (borrador en inglés) creado por Alan King.

La literatura es…

La literatura se parece mucho a las peleas de los samuráis, pero un samurái no pelea contra otro samurái; pelea contra un monstruo. Generalmente sabe, además, que va a ser derrotado. Tiene el valor sabiendo previamente que va a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura.

Roberto Bolaño (1953–2003)

El duendecillo de las erratas

Una carta del poeta Rolando Elías (1940-1997) al director de la revista Tendencias, en la cual solicita se corrijan las erratas de dos sonetos publicados en enero de 1997.

Sr. Director:

La anécdota fue contada por Hugo Lindo. Cierto poeta quedó a punto de infarto cuando en un periódico apareció uno de sus versos con la palabra “atrás” en vez de “atroz”. Y que al mismo poeta, en el colmo de la contrariedad, se le publicó “ternera” donde él había puesto “ternura”. En el primer caso, el colega había escrito: “tengo un dolor atroz que me devora”. Y, en el segundo, “Elogio de la ternura”.

En Tendencias 57, se publican tres sonetos de este autor bajo el título “Costumbre de la espera”. El duendecillo de la errata aparece en el verso tres, del soneto III y dice: “que ya no se consuma el sol ardiente”, donde yo debí haber escrito: “que ya no se consuma en sol ardiente”. El mismo duende incorregible se sale con las suyas y dice, en el verso seis del Soneto II: “en que el poeta se desnuda o se viste”. No guardé copias de estos poemas, pero me atrevo a sostener que no debí haber escrito “se viste”, a menos que estuviera medio lelo por causa de la inspiración.

Si el error es de mi original, admito pecado y ruego al lector entendido me sepa absolver, cuanto antes mejor. Si no lo es, gracias doy al cielo porque la errata no fuera tan comprometedora como la de aquel poeta que se deshacía en elogios de una ternera y sentía dolores en salva sea la parte.

Cordialmente,

Rolando Elías

Tendencias, # 58, febrero de 1997, San Salvador.

Transcripción de música de órgano

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Allen Ginsberg

La flor en la botella de vidrio —la botella de mantequilla de maní que una vez agració mi cocina—, la flor en la botella de vidrio se inclinó para recibir la luz; la puerta del armario abierta, porque antes la usé, permaneció abierta para mí.

Desde el petate sobre el piso comencé a sentir esta miseria, escuchando música: mi miseria; por eso quiero cantar.

El cuarto se enclaustró sobre mí, y esperé la presencia del Creador, y vi el cielo raso y las paredes grises que contenían mi cuarto, que me contenían a mí como el cielo azul contiene a mi jardín, y abrí mi puerta.

La enredadera trepaba sobre la caseta, las hojas permanecían en la noche donde el día las había ubicado, las cabezas animales de las flores justo donde se habían alzado para pensar bajo el sol.

¿Puedo resucitar las palabras? ¿Nublará mi ojo mental —el ojo abierto de mi mente— la idea de transcribir este momento?

La bondadosa búsqueda por crecer, el grácil deseo de las flores de existir, mi cercano éxtasis por existir entre ellas, el privilegio de ser testigo de mi propia existencia —también tú debes buscar el sol…

Mis libros se apilan ante mí para mi uso, esperando en el sitio donde los dejé; no han desaparecido; el tiempo dejó sus reliquias y virtudes para que hiciera uso de ellas —mis palabras reunidas, mis textos, mis manuscritos, mis amores.

Tuve un momento de claridad, vi la pasión en el corazón de las cosas, y salí al jardín sollozando.

Vi los rojos capullos bajo la luz nocturna; el sol se ha ido, pero los capullos han crecido, en un instante, y esperan, detenidos en el tiempo, por el regreso del sol y su bondad… Flores que regué con fidelidad, como en un sueño soñado en el ocaso, sin saber cuanto las amaba.

Estoy tan solo en mi gloria —con excepción de ellas allá afuera; fijé mi atención: esos capullos rojos, mirándome y llamándome a través de la ventana con ciego amor; hasta sus hojas están llenas de esperanza y se han volcado, planas, hacia el cielo para recibir —toda la creación se abre para recibir, incluso la tierra en su planicie.

La música desciende, como desciende el alto tallo del pesado retoño, porque debe hacerlo, para existir, para vivir hasta la última gota de gozo.

El mundo conoce el amor que habita en su pecho como en la flor… el solitario, acongojado mundo.

El Padre es misericordioso.

Un ensamble eléctrico fue crudamente instalado en el cielo raso, después de ser construida la casa; en él se enchufa ahora mi tocadiscos…

La puerta del armario está abierta para mí, tal y como la dejé, y dado que la dejé abierta, ha permanecido abierta, amablemente, para mí.

La cocina no tiene puerta, pero ese agujero me permite ingresar cuando me place.

Recuerdo la primera vez que follé, cuando H.P. amablemente me desvirgó, y yo me senté en el muelle de Provincetown, a la edad de 23 años, jubiloso, elevado en la esperanza con el Padre, la puerta a la matriz abierta para admitirme si quería entrar.

Hay enchufes libres por toda mi casa, en caso de que los necesite.

La ventana de la cocina está abierta, para recibir el aire…

El teléfono —triste admitirlo— está arrinconado sobre el piso —no tengo el dinero para conectarlo.

Quiero que la gente se incline para saludarme cuando me vean y digan: “Tiene el don de la poesía, ha estado en la presencia del Creador”.

Y el Creador me ha dado un destello de su presencia, para conceder mi deseo, para no robarme de mi anhelo por Él.

 Berkeley, septiembre 8, 1955

Traducción de Jorge Ávalos