El Parnaso Salvadoreño

Parnaso salvadoreño

A continuación comparto el enlace a la antología de poesía salvadoreña del final del siglo XIX Parnaso Salvadoreño. Es de difícil obtención, pero se encuentra ahora disponible para consultarla en línea en el sitio archive.org. Y luego comparto una breve nota biográfica del antólogo, Salvador L. Erazo, pues es muy poco conocido. Dado que el libro fue publicado sin fecha, historiógrafos literarios habían fijado 1916 como año de publicación del libro, pero logré obtener los catálogos de la Editorial Maucci y he logrado determinar que en realidad el Parnaso Salvadoreño se publicó en 1906.

El Parnaso Salvadoreño en línea:

https://archive.org/stream/parnasosalvadore00erazuoft

SALVADOR L. ERAZO

por Jorge Ávalos

Nombre literario del poeta Salvador Leiva Erazo. Nació en San Salvador a principios de 1883; falleció en la misma ciudad el 25 de junio de 1963.

De los últimos poetas de estirpe romántica, fue también un intelectual activo que trabajó con afán en proyectar a sus compañeros de generación, jóvenes modernistas.

Los datos biográficos existentes, indican que fue hijo de Dolores Leiva Erazo, y que su padre fue el coronel José María Ramírez, primo hermano de Norberto Ramírez, quien fue presidente de Nicaragua. Pero en la dedicatoria del poema “Corona inmortal”, publicado en el libro Aromas de montaña, Erazo llama a su madre “Petrona Leiva M.”.

En los años de sus comienzos literarios fue muy elogiado. “Salvador L. Erazo es uno de los que encabezan con sobresalientes producciones, la juventud intelectual salvadoreña”, escribió Antonio Medrano en 1901, en la revista Alba. También hay juicios favorables sobre su obra por el poeta nicaragüense Santiago Argüello, que dirigió la revista Torre de Marfil. Juan Felipe Toruño, en su ensayo Desarrollo Literario de El Salvador fue más severo en su opinión sobre sus versos: “descriptivos más que subjetivos son los suyos. Lo visto, sin allegarse a los motivos permanentes de la muerte, de la agonía, de la vida en su forma trepidante o aguda” (Toruño: 1958). Como muchos poetas de su época, Erazo prefirió la representación bucólica del paisaje o el homenaje delicado a la mujer, como en su breve “Madrigal”:

Cuenta, mi reina, que un hada,
miel en la fuente rosada
de tu boca fue a libar;
y desde entonces, ansiosas
abejas y mariposas
quieren tus labios besar.

A partir de 1901 viajó por Sudamérica. Fue cónsul salvadoreño, ad honorem, en Uruguay, Paraguay y Bolivia. Fue uno de los fundadores del Ateneo de El Salvador en 1912, y con Armando Rodríguez Portillo fue redactor de la revista Ateneo, de gran influencia en su tiempo. Contó, entre sus amigos, al nicaragüense Rubén Darío, al colombiano Guillermo Valencia, al argentino Leopoldo Lugones y al panameño Ricardo Miró. Contratado por Francisco Gavidia, trabajó por muchos años en la Biblioteca Nacional como empleado.

Erazo fue un “bohemio impenitente” (López: 1963). Afectada su salud y su economía por el alcoholismo, en las últimas dos décadas de su vida fue un indigente que mendigaba en las calles de San Salvador, aunque dormía en una galera de Mejicanos. Sus vecinas, que le querían y le protegían, lo descubrieron muerto cuando notaron que no había salido esa madrugada como lo hacía siempre. El Ateneo de El Salvador financió su funeral y su entierro en el cementerio de Mejicanos, donde se le rindió tributo como fundador de la institución.

Obra

Su publicación más importante fue una antología de poesía que tuvo una gran proyección internacional, Parnaso Salvadoreño, la cual recoge una muestra de 34 poetas; la selección está dividida en dos partes, separando a los “clásicos” de “las nuevas generaciones, encauzadas en las corrientes modernistas”; el libro fue publicado por la Editorial Maucci, Barcelona, 1906, con el subtítulo Antología esmeradamente seleccionada de los mejores poetas de la República del Salvador (la primera edición del libro no tiene fecha de publicación, pero 1906 es el año en que aparece por primera vez en el catálogo de la editorial; una edición posterior contiene en la portada el año 1910, en alusión al premio que recibió la editorial en la Gran Exposición de Buenos Aires). Varios de los poetas seleccionados por Erazo han sido olvidados, aunque algunos ofrecen curiosidades de relevancia histórica para las letras salvadoreñas, como es el caso de los “decadentistas” que anticiparon el modernismo por medio del preciosismo verbal y el culto por lo exótico, con José C. Mixco como figura destacada en la poesía y Arturo Ambrogi en la prosa durante su primera etapa. Una de las virtudes del Parnaso Salvadoreño es que rescata la poesía de varias mujeres del período romántico: Luz Arrué de Miranda; Ana Dolores Arias; y, sobre todo, María Teresa de Arrué, la madre de Salarrué.

Algunas bibliografías hispánicas también citan el libro Los mejores cuentos salvadoreños, editado por Erazo y publicado por Casa Sopena en Barcelona (Robertson: 1963), pero nos ha sido imposible localizar un solo ejemplar de ese libro. En 1910, la editorial Meléndez le publicó una colección de esbozos biográficos, Internacionalistas latinoamericanos. Con Carlos Quehl editó el Diccionario biográfico moderno de El Salvador, cuaderno Nº 1, Imprenta El Centroamericano, San Salvador, 1913. En la década de 1950 José María Villafañe le editó el libro Rumbos y figuras, Imprenta Funes, San Salvador, que reúne retratos literarios en prosa y poemas de variados méritos. La mayor parte de la obra poética de Erazo permanece dispersa en periódicos de principios del siglo XX.

López Jiménez, Ramón. “Pobre poeta”, Ateneo, año LI, N 237-238, IV época, San Salvador, julio-diciembre 1963, p. 40.

Toruño, Juan Felipe. “Salvador L. Erazo”, Ateneo, año LI, N 237-238, IV época, San Salvador, julio-diciembre 1963, pp. 41-42.

Robertson, James Alexander. The Hispanic American Historical Review, volume 8, Board of Editors of the Hispanic American Review, 1963.

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Un comentario en “El Parnaso Salvadoreño

  1. Es un libro bellísimo como pocos, tengo un primera edición de él dedicado con puño y letra por el autor para una tía mía, con fecha 24 de mayo de 1924.

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