La poesía de Alfonso Fajardo

Imagen

ALFONSO FAJARDO
(1975)

Poeta salvadoreño, autor de versos desbordantes, de largo aliento y que, a primera vista, parecen ser producto de procesos espontáneos de escritura automática. Pero una lectura atenta nos demuestra que en realidad estamos ante un escritor que hace del espacio verbal un ámbito de exploración de la nueva psiquis urbana, caótica y violenta, del Gran San Salvador de postguerra, y de cara al siglo XXI. Fajardo retoma los métodos y los temas de los poetas malditos, y de su fraseo exuberante y de sus delirantes figuras de lenguaje hace pedernales para suscitar descargas semánticas, anulando o potenciando el vértigo de su afán comunicativo.

En poesía, obtuvo el título de Gran Maestre en los Juegos Florales de El Salvador en 2000, y el LXV Premio Hispanoamericano en los Juegos Florales de Quezaltenango, Guatemala, 2002. Ha publicado: Novísima antología (Mazatli, 1999); La danza de los días (Lis, 2001); Los fusibles fosforescentes (DPI, 2013); y Negro (Laberinto, 2013).

Nota de Jorge Ávalos

 

TENÉS CAMINOS INSOSPECHADOS

Tenés caminos insospechados en tus venas
poseés penas que tienen como destino mis arados
Tus volcanes erupcionan se emocionan tus Balcanes
llamean brasas tus montes flamean llamas tus Zenzontles
sos la montaña la araña que mi espalda araña
sos el boscaje yo el animal salvaje que explora tus ramajes
Brota agua mi lengua mengua remota tu magma
tu magna bellota tengo a mi legua desagua y se frota
Sos la carne que encarna mi sueño yo el dueño del karma
tu gendarme

 

ARDOR DE SAN SALVADOR

Abro mis puertas y ya el oleaje de las calles
baña con su espuma negra mis famélicas raíces.
Y de nuevo sentimos la tentación de abandonarnos
y abusar del adjetivo al nombrarte.
Pero tu rostro duele, arde; y el dolor es poesía, y ello fecunda.
Retrataré  tus vísceras con mi sangre, tus fauces engullirán mi voz
y la saliva centelleante de tus pozos será mi altar.
Empezaré por decirte mal y maldecirte
con todo el amor de hijo echado a perder, de nieto
del fuego primero. Te diré, por ejemplo, eres pétalo
pero hay un hedor que permanece; maquillada mas con cicatrices,
voluptuosa hasta lo grotesco; perfumada, pero, en fin, cancerosa.
Hay calles que sólo la locura comprende: sus paredes de polvo mojado,
sus casas desvencijadas de mujeres tristemente desnudas, sus salones
oscuros donde una rockola se queja del amor, sus etílicos sueños,
sus gritos, sus cuchillos que pacientes nos esperan, sus miradas de paranoia
en las que no somos bienvenidos y todo el surrealismo
de sus pinturas de mármol de sangre de veneno de hermandad.

Te diré, también, que tus vestidos de gala no me convencen,
tus cadenas de tiendas donde se venden imposibles, los caracoles del comercio
y las plazas de circo donde las miradas desfilan.
Hay calles que sólo la noche devela: sus luces de neón,
sus nombre parpadeantes, sus fosforescencias, los idilios entre el hombre
y la máquina, la pureza de las piedras, las iglesias del ruido,
la bruma del delirio, la sed de infinito y las alas de otro sueño que se niega a despertar.
Ciudad, secreto de estado, proxeneta de los locos,
canasto de los mercados, sacerdotisa de la muerte, casa de los nómadas,
partera de los invisibles, manantial del anticristo, drenaje del mundo.
Ciudad, secreto de estado. Aquí mis pasos en tu niebla, en tu sol.

Aquí mis pasos, mar gris, sobre la danza eterna de los días.

 

EL HOMBRE QUE CRUZA SU SEGUNDO

Maldito disfraz el que permanece en la célula. Aquí, entre la lluvia de la mierda y los pájaros escarlatas, un prestidigitador de epitafios en el mínimo país de los sueños. Me consume, en efecto, esta hambre literal de horizonte que hunde mis ventanas. El hombre, al mundo, para engañar y ser engañado ha nacido, es decir, para orgasmos y horas administrativas. Tiene que existir, entonces, otro sol: uno que, plétora de agua, no queme, carbonice y ahogue, como lo hace el ojo pervertido del sin rostro, a sus hijos bastardos amantes de la miseria. Tiene que existir —escupo hacia arriba sin que me caiga en la cara— un astro con más intestinos, arterias y ventrículos que el perro de mi vecino. ¡Ah, mi negra esperma derramándose en los muslos del silencio! El hambre del hombre, sin mayores profecías que el tiempo, es el que posee siete cabezas con siete gritos fosforescentes. Me cansa ensimismarme en el vómito de mi fiebre, castrarme el alma con los vidrios afilados del espejo roto e inmolarme, como lo hace el insecto cuando la púrpura lámpara lo atrae, en la luz artificial de la locura. Maldito puente.

Maldito puente el que, tatuado y relleno de tierra, va del polvo al polvo. A veces, cuando la noche entra a mi casa, un incendio de grandes proporciones se apodera de sus luces: ahí sus quemados fusibles, sus sangrientas ventanas, sus erosionados jardines, sus patios ensombrecidos, sus cielos falsos negros, adormecidos y embotados. Entre una y otra orilla, un parpadeo. Entre la casa y el sol, un puente. Y tú, lector de espejismos, estás en esa blanca sala de espera atiborrada de juguetes, sexo y oraciones. Estás tirando a la basura tus sonrisas, desperdiciando —mientras la nada llamea en las calles— el parpadeo que el puente utiliza mientras, bajo sus podridas maderas, corre el agua nocturna con todas sus imágenes. Tiene que existir entonces, otro estadio, otra naturaleza dispuesta a tragarnos y, en su bello infierno de despojos, llevarnos a su útero de nubes, a sus dunas de miel. Tengo que masticar este segundo. Mientras tanto, con todas las posibilidades de la imaginación, del buen humor y la locura, voy consumiendo, quemando mis signos vitales, mis fusibles. Y vestido de extranjero cruzo el mundo, y extranjero y mundo soy yo. Maldito disfraz. Maldito puente.

 

* Poemas reproducidos con permiso del autor, Alfonso Fajardo.

Anuncios

Un comentario en “La poesía de Alfonso Fajardo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s