El Asco: una cita con la controversia

200212-El-Asco-03.jpgArtículo del 2002 anunciando la presentación de la versión escénica de la novela de Horacio Castellanos Moya, El Asco, adaptada por Jorge Ávalos.

Redacción / La Prensa Gráfica

Entre los eventos del décimo primer aniversario de La Luna, Casa y Arte habrá también una noche para la polémica, con un montaje multimedia de El Asco de Horacio Castellanos Moya.

La novela ha sido adaptada al teatro por el escritor Jorge Ávalos para acompañar el estreno de un video de Guillermo Escalón en el que Castellanos Moya discute su libro más controversial.

“Vamos a ofrecer una presentación muy interesante en dos partes que se reflejan mutuamente como en un espejo: por un lado el personaje de El Asco y por otro lado el autor, que es un personaje de la literatura y la realidad nacional; no sé quién creó a quién”, explicó Ávalos.

Esas dos partes son el video de Escalón y un monólogo adaptado de la novela y el cual será interpretado por el actor Juan Ramón Galeas, mejor conocido por su trabajo en El jardín de las angustias de Filánder Funes.

Según Ávalos, el video es en realidad otro monólogo, en el que Castellanos Moya profundiza en los temas que abordó en El Asco.

“El público podrá constatar que la transición del texto de la novela a las declaraciones de Castellanos Moya contenidas en la entrevista de Escalón es bastante fluida, como si se trataran de las dos partes de una sola obra”, resaltó Ávalos.

Esta presentación especial dedicada a la novela El Asco tendrá lugar mañana a las 9 p.m. en La Luna. La entrada será gratuita.


“Una cita con la controversia”, La Prensa Gráfica, San Salvador, lunes 2 de diciembre de 2002.

El Asco: la pesadilla de Castellanos Moya

200212-El-Asco-01.jpgReseña publicada por Infocentros en el 2002 de la presentación única de la versión escénica de El Asco de Horacio Castellanos Moya, adaptada al teatro por Jorge Ávalos.

Marta Eugenia Valle

En el marco de la celebración del décimo primer aniversario de La Luna, Casa y Arte, el martes 3 de diciembre de 2002, se presentó un monólogo basado en la novela El Asco de Horacio Castellanos Moya.

La presentación incluyó el ensayo videográfico que dirigiera el cineasta salvadoreño Guillermo Escalón sobre el autor de la obra. Esta unión de literatura, teatro y artes visuales subraya el carácter de La Luna como un importante espacio cultural independiente.

El coordinador del evento, Jorge Ávalos, dijo que esta presentación fue una cuestión de oportunidad y creatividad.

“De creatividad porque la obra de Castellanos Moya fue concebida por su autor a partir de una conversación sostenida con un amigo canadiense, precisamente en el local de La Luna; ambos platicaron sentados en la mesa que ahora sirve de escenario para la presentación del monólogo. Y de oportunidad porque teníamos un video sobre el libro, un actor que proponía representar el monólogo y el espacio mismo donde la novela fue concebida celebrando su aniversario. Las estrellas se alinearon”.

Hace un año, Escalón sugirió la idea de hacer no un documental sino un ensayo videográfico sobre El Asco. La novela ha sido muy controversial en nuestro país, por ello se pensó que una entrevista con el autor de la obra permitiría aportar una perspectiva del libro desde su dimensión literaria e intelectual, más allá de su contenido polémico. Es así como Escalón dirige este proyecto, producido por La Camioneta de Guatemala, y El Museo de la Palabra y la Imagen de El Salvador.

“El video está lleno del humor cáustico de Castellanos Moya, y había que resolver cómo y dónde estrenarlo, y dado que el escenario que inspiró al de la novela es La Luna, creí que una representación actuada de El Asco en su ubicación original sería un contrapunto perfecto a la entrevista con el autor”, dijo Ávalos.

Es ahí donde surge la idea de crear un monólogo por medio de la lectura de fragmentos del libro. Ávalos adaptó el texto y dirigió al actor Juan Ramón Galeas, quien interpretó a Thomas Bernhard, el personaje central de la novela. Beatriz Alcaine diseñó el espacio escénico y aportó la idea de incorporar a San Simón (una estatua de cartón piedra, santo de los bohemios) como el callado interlocutor de Bernhard.

El Asco en vivo

Galeas logró interpretar de manera creíble su papel e involucrar al público asistente llevándolo de la risa —desatada por la ironía extrema del autor— hasta el silencio reflexivo y quizás colérico provocado por la irreverencia y crudeza de la propuesta de Castellanos Moya.

En la presentación, el monólogo se interrumpe para dejar ver el trabajo de Escalón, quien nos facilita con eficiencia el encuentro con el autor y sus ideas, que están antes y a la par del texto al que nos enfrentamos. Castellanos Moya habla de su admiración por la obra del escritor austriaco Thomas Bernhard; la musicalidad de sus escritos y la crítica profunda en torno a todos los valores de la sociedad austriaca y en general de la humanidad.

Para el escritor salvadoreño, Bernhard es un maestro de la musicalidad, que toma como recurso literario la repetición tenaz, continua y a veces agobiante, de una frase que se convierte, como en la música, en un motivo de fuga, de manera que esta frase da paso a la siguiente.

Castellanos Moya lee a continuación fragmentos de Bernhard y luego de su propia obra para establecer la forma en que él mismo ha querido recrear al novelista austriaco, como un tributo y como una necesidad para decir lo propio en su obra: con un lenguaje igualmente obsesivo y cuestionador.

También hace las reflexiones sobre temas como la inseguridad, la violencia y lo que llama la “actitud frenética” de los salvadoreños que le dan la impresión de “hormigas sobre un comal caliente”.

“En El Salvador hay tanta violencia”, dice, “que las personas manejan cierto grado de paranoia para sobrevivir; al final, cuidarse cansa”.

La presentación conjunta del monólogo y el video definitivamente nos permite penetrar y conocer otras facetas del libro El Asco, que nos obligan a separarnos de lo emotivo, para llevarnos a la reflexión sobre los procesos históricos, políticos, sociales y culturales que hemos vivido y que estamos viviendo los salvadoreños.

 


Valle, Marta Eugenia. “El Asco: la pesadilla de Castellanos Moya”, Infocentros [infocentros.org.sv], viernes 6 de diciembre de 2002.

Hablar con mamá

Kokoro

Jorge Ávalos

Mamá llama y el caos se detiene.

Soy un escritor y, por lo tanto, vivo en un mundo de signos en rotación. Es como estar dentro de una esfera de luces neurales, una red esférica de destellos azules, conmigo al centro. Cuando digo “conmigo” no hablo de este yo de la carne. Hablo de mi conciencia. Sólo dos cosas distraen a mi conciencia: mi gato negro, Kokoro, y el teléfono.

Un gato maulla y la conciencia se sustrae de sí misma. Un teléfono, en cambio, es un arma de destrucción masiva de la imaginación, un arma que rasga con su música para sordos los más tensos tejidos de la creación. Pero ambos son formas de la urgencia. El gato me habla desde la sed y el hambre para anunciarme que también yo debo comer y beber. El teléfono no sólo quiere comunicarme algo, también exige la irrupción de mi propia voz.

Odio el teléfono. Lo encierro en una gaveta, lo apago, lo olvido en los lugares más inesperados, lo cubro con almohadas para no oírlo y lo ostento en la calle para que me lo roben, pero aun así a veces está ahí, como una intrusión ineludible. El gato entra y sale de la esfera azul de mi conciencia: es una nítida sombra entre lo visible y lo invisible; el teléfono, en cambio la desgarra y me zarandea contra la materia, y a veces, sólo a veces, contesto.

Hace media hora la minúscula pantalla de mi dispositivo móvil, el único que tengo, decía “Mamá”. Uno gira la cabeza, la pantalla se ilumina y se manifiesta lo real. Cuando ella habla el caos y el tiempo se detienen porque escucharla no siempre es fácil. Una madre viuda es emotiva: llora demasiado a menudo, pregunta si el hijo come bien, si está haciendo su trabajo o si “¿No estarás enfermo?” como si fuese un deseo. No deja de sorprenderme que su voz me paralice así, que sea tan intenso el imperativo de escucharla.

Los viejos están siempre en los umbrales del amor y de la muerte: las dos fuentes inagotables de la inquietud. El teléfono suena y descubres que la conciencia es una expresión de la divinidad: el caos de la creación se suspende para escuchar la voz del origen.

Esto, tal y como lo describo, es hablar por teléfono con mamá.

Un poema de Allen Ginsberg

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SOBRE LA CONDUCTA DEL MUNDO
que prefiere la belleza al gobierno

Allen Ginsberg 

¿Es esta la única manera en que podemos ser como Indios, como Rinocerontes,
como Cristales de Cuarzo, como agricultores orgánicos: vivir la vida que imaginamos
Adán y Eva vivieron, acariciándose mutuamente con trémulos miembros
antes que la Serpiente del Sexo Revolucionario se enroscara
en el Árbol de la Sabiduría? ¿De qué reirá ahora Roque Dalton,
quien una vez chasqueó los dientes como una metralleta mientras debatía tácticas de masas
con sus Compañeros? Necesario matar los Yanquis con gran bomba.
Sí, pero no sin ayuda; más te vale que consultes con tu madre
la Correcta Línea de Pensamiento; sino pregúntale a Rimbaud cuando le amputaban la pierna;
o a Lenin después de su segundo ataque, enviando un mensaje con la Señora Krupskaya
al Camarada Stalin, y justo antes de su colapso cuando los asistentes Chekas
entraron impasibles para confirmarle que sus asuntos estaban en buenas manos
—“No necesitan de su atención». ¿Qué asco se mudó de la boca de su estómago a su cerebro?
¿Y qué pensó Khlebnikov exponiendo su propio estómago al sol desde el tren del hambre?
¿O Maiakovski antes que la bala cruzara su cerebro? ¿Qué aguda propaganda de acción
sobre el Campo de Batalla Burocrático en el Ministerio de Agricultura Colectiva en Ucrania?
¿Qué Consigna para arquitectos Futuristas, qué cantos épicos para las masas
portadoras de membresía en el Partido Comunista del futuro
sobre la conducta del mundo que prefiere la belleza al Gobierno?

January 27, 1986
Traducción de Jorge Ávalos