Gracia

Si el primer amor de un fotógrafo es por la luz, el segundo amor es por la forma. El misterio de esta fotografía está en el ángulo: mira el fondo y verás el piso. ¿Dónde están las piernas de la bailarina y cómo están articuladas para permitir esta inclinación radical hacia el piso? Su mano izquierda parece recoger luz del tramo iluminado en la madera como si fuese un riachuelo. Y la mano derecha acentúa la gracia del gesto de una bailarina que por la gracia de sus padres se llama Gracia.

© Jorge Ávalos

Gracia

Arte y vida

Rodin

Jorge Ávalos

La obra de arte es o no es.

No hay equivocaciones en la obra de arte.

Las equivocaciones no existen.

Crear es decidir, y decidir conduce a un ramaje de posibilidades y de decisiones. Lo que queda es lo que ves. Lo que ves es lo que existe. Y si lo que existe tiene vida, tendrá su propia voz y su propio tiempo sobre la tierra.

(Escultura de Aguste Rodin)

De mujer a mujer

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Un poema inédito de Antonia Galindo (1858-1893), poeta salvadoreña, activa durante el período romántico tardío y que inicia, junto con Luz Arrué de Miranda, la participación plena de la mujer en las letras salvadoreñas.

A DELIA

Antonia Galindo

Yo vi la luz de tu pupila hermosa
en la luz rutilante del lucero;
tu color en el tinte de la rosa
y tu blanco en la flor de limonero.

Vi tu flexible talle en la palmera;
tu lágrima en el seno de las flores;
tus bucles, tu dorada cabellera,
del alba entre los vívidos fulgores.

Tu aliento, en el suspiro de la brisa,
deslizó perfumado por mi frente:
yo adiviné tu angélica sonrisa
en las huríes que soñó mi mente.

Oí tu voz en el arpado trino
que entona el ruiseñor enamorado,
y el tinte de tu labio purpurino
vi en la flor encendida del granado.

¡Mas nunca oí la dulce melodía
que exhalas, Delia hermosa, en tus dolores,
ni a la brisa que trémula gemía,
sollozante del prado entre las flores;

ni a la tórtola amante que se queja
lejos del bien amado por quien llora…
ni al ángel de la tarde que se aleja
en las brumas de un sol que se evapora!

Santa Tecla