El estilo

Jorge Ávalos

Todo lector encuentra, tarde o temprano, el camino a la flor amarga de un poema terrible y bello que no teme develar lo indecible. Los puntos de partida parecen claros: Baudelaire o Rimbaud, García Lorca o Vallejo, Mandelstam o Celan. Y están los caminos más violentos: Tsvetáyeva y Plath y Pizarnik. Pero sobre todo está el pasaje casi secreto hacia la voz desnuda, la vida desgarrada y la historia mutilada en la poesía de Anna Swir.

San Francisco, 1985. Una tienda de libros usados. Un ejemplar golpeado de cubierta dorada y un título aséptico: Antología de la poesía polaca de posguerra editada por un tal Czeslaw Milosz. Lo abro al azar y leo los primeros tres versos de un poema: «Si me amas no me beses./Si me amas no me abraces./Si me amas, mátame».

Hubiera querido declararle mi amor a Anna Swir, pero era incapaz de matar por amor. Busqué en cambio a un testigo, a un hombre que la conocía y podía explicarme por qué Anna Swir sólo podía permitirse lectores implacables. Así que una madrugada de tantas, tomé el tren a la Universidad de Berkeley y me inscribí como observador de una clase maestra de literatura, pretendiendo interés por el Departamento de Lenguas Eslavas.

En realidad, sólo me interesaba conocer al poeta polaco que por muchos años enseñó ahí literatura y que ahora visitaba la universidad de forma casi furtiva. Fui aceptado. La única condición era no interrumpir la clase; yo era sólo un observador, después de todo.

Impaciente, no pude esperar hasta el final de la clase, así que levanté mi brazo y dije:

—Profesor Milosz, ¿qué quiso decir Anna Swir cuando dijo que un poeta sólo tiene dos misiones: crear un estilo y destruir ese estilo, siendo la última la más importante?

El resto de estudiantes estalló en risas porque mi pregunta no tenía nada que ver con el tema en discusión, pero el profesor con aspecto de lechuza de oro miró sus manos vacías por un instante y respondió al enigma con una insoportable verdad:

—Porque un estilo encarna la historia.

Y desde entonces sé cómo encarnar y destruir la historia en mí, y sé cómo amar hasta el crimen con mis palabras.

La costurera prodigiosa

Jorge Ávalos

En una ocasión escribí un artículo sobre un proyecto de ley estancado, y no dudé en decir, en el título mismo, que la ley se encontraba en un limbo. Casi de inmediato, el diseñador de la página me informó que el limbo ya no existía.

«El Vaticano», explicó, «determinó y fijó en el dogma que ya no existe ese lugar indeterminado y marginal fuera del cielo, el infierno y el purgatorio».

Yo me reí, pero él hablaba en serio. Lo más importante de este incidente es que él tenía razón.

En un sentido real esa útil metáfora de un vacío moral y sin consecuencias para las almas había dejado de existir. Durante mucho tiempo existió sólo para los católicos, y fue real porque así lo había determinado el dogma. Y dado que el concepto provenía del sistema doctrinario, los católicos aprendimos del limbo por medio del catecismo y lo asumimos como una verdad y como una explicación satisfactoria del destino de las almas no tocadas por el rito y la consagración religiosa.

El limbo fue real hasta que los formuladores del dogma se retractaron y llegaron a la convicción de que era un concepto erróneo para la fe católica, al menos con respecto al limbo de los infantes, una hipótesis medieval (limbus infantium). Si los formuladores del concepto lo negaban, el término y su significado habían dejado de existir. De un día para otro, el limbo desapareció. Para los creyentes, millones de almas de niños fallecidos sin haber sido bautizados aparecieron ese día en el cielo. No podía haber vacíos en el universo de un Dios bondadoso con sus criaturas.

La fe religiosa da forma a muchos de nuestros paradigmas. Aplicamos esquemas de interpretación a la realidad con esos filtros religiosos, y la mayoría de las veces sin darnos cuenta. Cuando los Estados Unidos aplastó militarmente la invasión de las fuerzas de Irak en Kuwait en la primera «guerra del golfo», se hizo usual cuando llegó el mes de diciembre, que los reporteros occidentales respiraran con alivio porque habría paz en el mes de la navidad, una celebración cristiana que la población musulmana de Kuwait no conoce ni celebra.

Por esta razón me sorprendió descubrir que dos corresponsales internacionales reconocían las fronteras culturales de un paradigma religioso al momento de recurrir a uno de estos conceptos para describir una situación extrema. Este es el caso de un artículo de Saeed Ahmed y de Leone Lakhani, ambos de CNN, en un reportaje especial sobre Reshma, la costurera que sobrevivió 17 días bajo los escombros de un edificio que se derrumbó en Bangladesh, The seamstress in the rubble, publicado el 15 de mayo de 2013.

El artículo comienza así:

El concepto del purgatorio no es familiar para la mayoría de los bangladesíes. Pero por la forma en que Reshma describe sus 17 angustiosos días -enterrada bajo tierra en una ciega oscuridad mientras las voces a su alrededor se desvanecían, mientras los días sofocantes sangraban en noches húmedas, y mientras se preguntaba si ella estaba en este mundo o en el próximo- es el más apto.

Con el tiempo he llegado a la convicción de que no se deben usar conceptos religiosos para describir o interpretar la realidad en el periodismo. Pero de vez en cuando reconozco las excepciones a la regla. El artículo de Ahmed y de Lakhani demuestra cómo ciertos conceptos religiosos pueden ser útiles como metáforas o como símbolos. La escritura periodística no debe renunciar a sus valores literarios. Y una metáfora o un símbolo oportunos, precisos y elocuentes, son un lenguaje universal, y pertenecen a una poética humana a la que el periodismo puede aspirar en sus mejores momentos, como en este momento, el de Reshma, la costurera prodigiosa.

La carta desmentida pero auténtica sobre una realidad que no es la verdad

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Jorge Ávalos

Un artículo publicado el 14 de mayo de 2013 por El Diario de Hoy, EE.UU. deja en suspenso el Fomilenio II, provocó reacciones de rechazo por parte del gobierno de El Salvador y del Fmln porque sacó a luz una carta enviada por dos líderes del Congreso de los Estados Unidos al director ejecutivo de la Corporación del Milenio, Daniel W. Yohannes.

En la carta, que data del 25 de abril de este año, los congresistas Matt Salmon y Albio Sires felicitan a la Corporación del Milenio por haber suspendido la aprobación de la propuesta del Gobierno de El Salvador hasta que se superen dos temas todavía en discusión, temas que son requisitos esenciales para recibir los fondos de cooperación de los Estados Unidos (una donación destinada a la zona costera del país). Estos dos temas son la corrupción gubernamental y la cooperación entre el Gobierno y el sector privado.

La diputada del FMLN, Norma Guevara, calificó al periódico de «mentiroso» y aseguró que el secretario técnico de la Presidencia, Alex Segovia, había desmentido la carta. Consultado, Segovia dijo lo contrario: la carta es auténtica. Sin embargo acusó al matutino salvadoreño de hacer un «manejo mal intencionado» y darle un uso «tendencioso» al contenido de esa carta. En realidad, El Diario de Hoy no hizo nada más que publicar la carta, describir su contenido y ponerla en contexto.

Lo que Segovia rechaza es un dato contenido en la carta: según los congresistas, en marzo de 2013 la Corporación del Milenio suspendió el desembolso de ayuda a El Salvador hasta que se superen los dos requisitos incumplidos por el Gobierno. Este dato fue confirmado a El Diario de Hoy por el presidente adjunto de la Corporación del Milenio, Thomas Hurley, quien dijo que el caso se revisará nuevamente en septiembre de 2013. Segovia dijo que no es cierto que la ayuda esté suspendida pero admitió que, en efecto, el caso pasará a revisión en septiembre de 2013.

Sobre este asunto, la Embajada de los Estados Unidos en El Salvador difundió el martes 14 de mayo una aclaración sobre el estado del segundo «compacto» (convenio) del MCC con el país. Ahí se dice que «la MCC no ha decidido posponer la implementación de un segundo compacto con El Salvador. De hecho, la MCC continúa con su proceso de valoración de los proyectos propuestos por el Gobierno». Al mismo tiempo, aseguró que «la MCC seguirá evaluando el compromiso de El Salvador con los criterios de selección de la MCC, que incluyen gobernabilidad, libertad económica y la inversión en la gente».

Así que según la diputada Guevara, aunque la carta es auténtica ha sido (falsamente) desmentida; y según Segovia, los hechos descritos por la carta son reales pero estos no reflejan la verdad; y según la Embajada de los Estados Unidos, aunque la implementación de Fomilenio II no haya sido pospuesta, se seguirá evaluando el compromiso de El Salvador con los criterios de la MCC.

A continuación comparto el texto completo en español de la carta de los líderes republicanos y demócratas del Congreso de los Estados Unidos que pertenecen a la Comisión de Relaciones Exteriores y que tienen poder de influencia en la aprobación o negación de ayuda económica a El Salvador mientras el país no llene los requisitos de la cooperación.

Traducción cortesía de vuestro atento servidor:

CONGRESO 113
Cámara de Representantes del Congreso
Subcomité sobre el Hemisferio Occidental
Comité de Relaciones Exteriores

Abril 25, 2013

Sr. Daniel W. Yohannes
Director Ejecutivo
Corporación del Desafío del Milenio
875 15th St NW
Washington, DC 20005

Estimado Sr. Yohannes:

Le escribimos para felicitar a la Corporación del Desafío del Milenio (MCC) por la reciente decisión relacionada a un pacto propuesto para El Salvador. Apoyamos firmemente la misión del MCC de entregar «cooperación externa inteligente de EE.UU., centrándose en las buenas prácticas, en la voluntad política de los países para tomar control de su propio desarrollo (country ownership) y en resultados concretos.»

Es por estas razones que nos complace saber que en la reunión de marzo de 2013 del Consejo de Administración del MCC, se decidió retrasar aún más la implementación del segundo convenio propuesto con el Gobierno de El Salvador, hasta que la embajada de EE.UU. en San Salvador haya concluido con éxito un diálogo político sobre dos temas importantes que forman parte de los criterios de selección de la MCC. Estos dos temas son: la cooperación público-privada; y la corrupción gubernamental.

Nosotros dos, el Presidente y el miembro de mayor rango en el Subcomité sobre el Hemisferio Occidental del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes del Congreso, respectivamente, estamos preocupados por los informes que hemos recibido sobre la falta de cumplimiento en El Salvador de estos importantes requisitos. Tanto empresas estadounidenses como los medios salvadoreños de prensa informan sobre lo que parecen ser ejemplos de corrupción por parte de funcionarios públicos, así como sobre el insuficiente interés por parte del Gobierno de El Salvador para tomar las opiniones del sector privado en consideración al formular la política económica del país y su ejecución.

Cuando se implementa correctamente y se administra bien, la Corporación del Desafío del Milenio es un instrumento sumamente valioso en la caja de herramientas de cooperación económica externa de los Estados Unidos. Encomendamos al Consejo de Administración del MCC por dar el paso responsable de asegurar que todos los criterios del MCC se cumplen antes de proceder en el caso de este convenio.

Atentamente,

Matt Salmon
Presidente
Subcomité sobre el Hemisferio Occidental

Albio Sires
Miembro de rango
Subcomité sobre el Hemisferio Occidental