“Ángel de la Guarda”, de El Salvador, en Jujuy, Argentina

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La obra del dramaturgo salvadoreño Jorge Ávalos, que aborda la niñez desde un personaje conmovedor, fue parte del IX Circuito Nacional de Teatro de Argentina y tuvo éxito.

Liliana Alfaro / El Tribuno
Septiembre 2, 2014, Jujuy, Argentina

Integrando una de las obras del Festival Internacional de Jujuy “El ritual continúa”, del IX Circuito Internacional del Teatro, la presentación del unipersonal Ángel de la guarda, que llegara de El Salvador, conmovió al público jujeño que colmó la sala Martín Raúl Galán del Teatro Mitre.

La historia, encarada con multiplicidad de recursos, cosechó aplausos.

En la piel de un ángel de la guarda, Naara Salomón fue la actriz que supo encarnar el personaje que reveló retrospectivamente la historia de una niña, presente en el relato y en la imagen proyectada de ella simultáneamente, que transitó sus días aferrada a ella.

Tal como lo reza la oración —“Ángel de la Guarda, no me desampares ni de noche ni de día”—, la historia de la niña, Angélica, que se aferra a su guardiana, se va desentrañando en la voz de la actriz.

La mujer, entidad que vive en la espiritualidad de la pequeña se sumerge en la memoria de Angélica ya adulta, que busca sanar su historia recordando detalles de la traumática transición de la pérdida de la inocencia.

Con diversidad de recursos, gestuales, expresión corporal, canto y técnicas actorales de gran intensidad, la actriz logró trasportar al público la vida de la pequeña, reflejando sus temores, ingenuidad y el impacto causado por situaciones de abuso en la que se vio envuelta, un abuso infringido por su padre e ignorado por la madre.

No obstante, se asienta también en la espiritualidad de la niña que va creciendo y cuyo reflejo, proyectado en imágenes delineaban también sus rasgos y vivencias positivas, que trascendían el mundo de sus sueños y creencias.

La niñez vulnerada, el miedo, actitudes incomprendidas que herían a la pequeña representadas a través de una hamaca, una casa de muñecas, y roles que recaían en la personificación de otras figuras, sirvieron para desenmascarar la nefasta realidad de la niña en la voz de su Ángel, cuya confianza fue restituida al revelarla haciendo que desistiera del peor final.

Dirigida por Roberto Salomón, de la historia escrita por el dramaturgo salvadoreño Jorge Avalos —según comentó junto a la actriz poco después de la función—, fue adaptada por ella quien supo darle los matices necesarios para contar la historia.

Naara Salomón, de origen suizo, integra un grupo de teatro que suele encarar diversas obras, desde comedia musical, drama a comedia.

La obra fue producida por el teatro privado Luis Poma, apoyado por la Fundación Poma, que se representó en el interior de El Salvador y cuya gira llegó a Capital Federal y Banfield en Provincia de Buenos Aires, y luego de pasar por Jujuy preveía presentarse en Salta.

“Es una obra que toca muchos corazones por su tema. Habla al mismo tiempo de cosas positivas como la espiritualidad, además de hablar de la tragedia, del abuso y del incesto”, explicó la actriz al Tribuno de Jujuy, expresando su beneplácito al haber llegado por primera vez a la Argentina.

 


Alfaro, Liliana. Ángel de la Guarda de El Salvador en Jujuy”. El Tribuno, Jujuy, Argentina, 2 de septiembre de 2014.

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