Al margen de un soneto de Oswaldo Escobar Velado

Flor de izote

Oswaldo Escobar Velado

Blanco se vuelve el aire que te mece
en torno de tu cielo y tu ternura.
Para cuidar tu mundo de blancura
un ángel blanco como tú amanece.

Espiga de la flor, flexible espiga.
Como musical el viento en que te aromas,
y qué fresca la brisa que te abriga
sobre el verde murmullo en que te asomas.

Cada flor de tu flor, en las mañanas,
Es una campanilla en que desgranas
El silvestre rumor de las barrancas.

De los verdes puñales del izote
Surge tu blanco y delicado brote
¡Flor que se forma con sus flores blancas!

* * *

Jorge Ávalos

¿Qué efecto pueden tener las erratas en la percepción que tenemos de la obra de un poeta? En todas las ediciones disponibles en libro de la poesía de Oswaldo Escobar Velado (El Salvador, 1918-1961), el soneto “Flor de izote” sólo tiene 12 versos, cuando, en realidad, un soneto debería tener 14. Cualquier poeta se da cuenta de este error, pero este poema se encuentra en varias páginas de Internet y siempre aparece con 12 versos. Por alguna equivocación tipográfica, en la edición que hizo la Editorial UCA de la antología de poesía de Escobar Velado, los dos versos finales del segundo cuarteto de este soneto fueron suprimidos (a partir de la edición de 1978). Desde entonces, esta errata ha sido replicada y multiplicada incontables veces. La versión completa del soneto que publico es la que aparece en Poemas escogidos publicado en 1967, página 98, donde claramente aparecen los dos versos:

oswaldo-soneto.jpg

Al mismo tiempo hay que notar que en esa versión publicada, el poeta (o su editor original) comete otros dos errores. El primer error está en la palabra “Cómo”, la cual, según el uso que le da el poeta, no lleva tilde porque es un adverbio en función de una metáfora: el viento es tal y “como” la música cuando se mueve entre las flores del izote. La segunda observación que yo haría es que al final de ese mismo verso debería ir una coma, porque la conjunción copulativa “y” no se utiliza como parte de una enumeración sino para iniciar una cláusula autónoma a la anterior, un recurso muy utilizado por el poeta; además, cada vez que él usa ese recurso siempre precede la cláusula con una coma, lo cual establece una regla coherente.

Una edición corregida y actualizada de un poeta, de cualquier poeta, necesita una edición que verifique la fidelidad del texto con las intenciones del poeta, y esto significa: 1) fidelidad con el texto original; 2) fidelidad ortográfica con el sentido original del texto (lo cual podría significar corregir errores no intencionados del poeta); y 3) coherencia estilística con el resto de la obra del poeta en cuestión. A manera de ejemplo, por fidelidad al texto original del poeta, en el caso en particular del soneto “Flor de izote”, yo hice tres alteraciones: restauré dos versos suprimidos en las publicaciones actuales; suprimí la tilde del “Cómo” en el sexto verso; y coloqué una coma al final del sexto verso. De esta manera, desde el punto de vista editorial, el poema ha sido restaurado a su forma ideal.

Hay varios poemas de Escobar Velado con los versos suprimidos o con el orden de los versos trastocados y, con demasiada frecuencia, con una puntuación que contribuye a lecturas equívocas de los poemas, tanto en la ediciones de su poesía publicadas por la UCA como en las de la DPI. Hay otro poema, en particular, que siempre pasa desapercibido, pero cuando se restaura un verso perdido, adquiere sentido, forma y se convierte en un gran poema. Quiero mostrar algunos ejemplos bastante evidentes de algunos de los errores que he detectado, y luego corroborado, al comparar los poemas con sus primeras publicaciones, ya sea en libro o en periódicos.

“Elegía a la viva muerte de Urania” es un poema cuya intención ha sido invertida por la ausencia de una sola coma. Quizás la razón por la cual el poema ha sido malinterpretado está en el uso que Escobar Velado hace de la frase “viva muerte”. Cuando falleció la madre del poeta, en sus elegías ella pasó a ser una “muerta viva”. Esto llevó al editor de Escobar Velado a incluir este poema sobre una ex-compañera de lucha del autor, entre las elegías sobre su madre muerta. En realidad, en el poema sobre Urania la palabra “Elegía” se utiliza de forma irónica, porque se trata de un poema escatológico, de una manifestación de desprecio por su antigua compañera, que antes fuera una comunista, sólo para unirse luego a la clase explotadora y traidora, según el poeta. Es decir, Urania muere en la memoria de Escobar Velado y, por ello, le dedica una “Elegía”. Este sorprendente error de interpretación de los editores del poeta proviene de la ausencia de una coma en los primeros versos, una errata presente en las dos ediciones en libro de este poema:

Llama congelada entre los vivos
muerta: junto a sus cadáveres
firmadores de cheques, tus ojos
agonizan.

Una vez que se restaura la coma en el primer verso, la intención del poeta se aclara y el resto del poema cobra sentido

Llama congelada, entre los vivos
muerta: junto a sus cadáveres
firmadores de cheques, tus ojos
agonizan.

El poema no es una elegía, sino su opuesto —un reclamo, una venganza y una apelación a la conciencia de Urania—:

No sé cómo puedes vivir entre los mismos
que un día te llevaron a la cárcel…
Vuelve hacia mí los ojos. No es tarde todavía.
Quiero evitar la muerte que sostienen
desesperadamente.

Algunas de las erratas son bastante evidentes porque generan frases absurdas. Por ejemplo, del octavo soneto de “Patria sin ti” en la edición de su Poesía Escogida de 1967:

Y como vivo triste todo el día.
Yo paso el día sólo con María,
sin que una voz mi corazón alondra.

En la edición de 1978, el editor trata de hacer coincidir “alondra” con la palabra con la cual le corresponde rimar: nombre. Así que profundiza el absurdo cambiando la palabra a “alondre”. Este es el terceto corregido, incluyendo un cambio del punto a una coma al final del primer verso, junto con el siguiente terceto para mostrar el sentido pleno:

Y como vivo triste todo el día,
yo paso el día sólo con María,
sin que una voz mi corazón asombre.

Para tenerte aquí, aquí conmigo,
dulce recuerdo que alimento y sigo,
a mi tristeza le cambié de nombre.

Hay algunos errores que son más difíciles de detectar, pero una vez descubiertos y corregidos producen un efecto en el poema que nos hace valorar las verdaderas intenciones del poeta y le da coherencia y belleza a su propuesta. Examinemos estos versos tal y como aparecen en la edición de 1978 publicada por la UCA de un conocido poema, “Huéspedes desahuciados”:

Así como esta mesa la mesa
de los héroes; de los fundadores
de la lucha por liberar
la tierra; de los que dejaron
el pie descalzo, herido
signo,
sobre el barro maduro.

El sentido está ahí, pero es nebuloso al principio debido a la ausencia de dos signos de puntuación que le roban claridad y fuerza. Es claro desde una primera lectura que estos versos contienen erratas. Este es el texto correcto:

Así como esta mesa, la mesa
de los héroes: de los fundadores
de la lucha por liberar
la tierra; de los que dejaron
el pie descalzo, herido
signo,
sobre el barro maduro.

De nuevo, cualquier poeta se da cuenta de estos errores, así que es incompresible que el legado poético de Escobar Velado y el de muchos otros poetas de El Salvador exista plagado de erratas editoriales. Hago esta observación marginal sólo para adelantar la noción de que Escobar Velado no es un poeta malogrado por sus ideas políticas, como alguna vez lo sugirió otro poeta, sino por sus editores.

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